¿Qué tal unas workations?

Foto: Blog "Web.Work.Travel"
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Este pasado verano, Pilar Guerrero, una emprendedora española residente en Estados Unidos, ha disfrutado de unas vacaciones “diferentes” en su tierra natal, un pueblecito de la serranía de Jaén. Hace apenas dos años, Pilar se embarcó en la aventura de abrir una empresa de comunicación en los Estados Unidos. Lo que entonces era un sueño, es hoy un proyecto cada vez más sólido.

Para poder disfrutar de varias semanas seguidas de lo que tradicionalmente hemos conocido como “vacaciones”, Pilar tendría que dejar desatendido su negocio y a sus clientes. Así que este verano, ha cambiado las vacaciones por las “trabajaciones” y ha gestionado su empresa y sus proyectos norteamericanos desde la serranía jienense.

El fenómeno de las “trabajaciones” ha cobrado un cierto interés en los Estados Unidos, si bien apenas ha recibido atención en España. Personalmente, le auguro una relevancia creciente en algunos perfiles profesionales y trabajos de la llamada economía del conocimiento en dónde lo relevante es el contenido del trabajo, independientemente del lugar desde dónde este se realiza.

Pero, ¿qué son las trabajaciones?

En primer lugar, debo aclarar que el “palabro” es una traducción libre del inglés “work-cations” o “workations” [si tenéis una propuesta mejor, decídmelo 😉 ] y que consiste, simple y llanamente, en trabajar desde un destino de vacaciones, ya sea este un resort en la playa, una estación de esquí, tu segunda casa en la sierra, o un hotel en cualquier lugar del mundo. Es decir, en teletrabajar no desde tu domicilio habitual sino desde un destino vacacional.

Pilar no es la única española que ha adoptado recientemente esta combinación de trabajo y vacaciones. En las últimas semanas he coincidido con varias personas que también lo han hecho este pasado verano. En casi todos los casos –debo decir– se trataba de personas que tienen su propio negocio y que han aprovechado los meses de verano para residir en destinos más tranquilos desde los que también han podido atender sus negocios, al tiempo que han podido disfrutar de mayor tiempo de ocio con su familia.

Siendo las work-cations todavía una excepción en España, en los Estados Unidos constituyen una tendencia al alza en numerosas empresas y son cada vez más los asalariados por cuenta ajena que disfrutan de este esquema de trabajo.

Funcionaría así: el empleado se paga los gastos correspondientes al viaje y estancia en el destino elegido, la empresa accede al teletrabajo desde dicho destino y a cambio el empleado disfruta del tiempo libre en dicho destino disfrutando de sus aficiones (surf, esquí, buceo, descansando…) o con su familia. Durante sus horas de trabajo desde el hotel, su segunda residencia, u oficinas compartidas, el empleado sigue asistiendo a sus tele- o videoconferencias, actualizando sus proyectos de trabajo, contestando el correo electrónico, hablando con sus clientes, etc. Por ejemplo, se trabaja la jornada laboral normal desde un destino vacacional y se dejan las tardes y los fines de semana para uno mismo y/o la familia. Y todo ello sin que la empresa le contabilice al empleado ese tiempo como vacaciones.

Es decir, consiste en disfrutar de unas vacaciones mientras se trabaja; muy distinto a lo que supone verse interrumpido por asuntos laborales durante unas vacaciones que pretendían ser solo eso, vacaciones.

Vamos, que no se trata de tomarse unas vacaciones y verse obligado a trabajar, sino más bien en lo contrario. En trabajar pero dejando espacio para el ocio y la familia desde un destino distinto al habitual.

Dicho de otro modo, no es el trabajo el que interrumpe un periodo formal de vacaciones, sino el tiempo de ocio el que se integra en un periodo formal de trabajo.

La pregunta que se hace una persona que quiere cogerse unas trabajaciones sería ¿por qué no pedirle al jef@ permiso para irme unos días a algún destino vacacional pero sin dejar de atender mis asuntos laborales y sin que me cuente en mis días anuales de vacaciones? Obviamente, si la política de flexibilidad en la empresa no existe y el teletrabajo ocasional no forma parte de la cultura de la empresa, difícilmente las trabajaciones podrán tener cabida.

En España, las cifras de teletrabajadores son inferiores a las de la media europea (26% frente a 35% respectivamente), según los datos aportados en el Libro Blanco sobre el Teletrabajo. En los Estados Unidos las cifras son muy superiores: 2 de cada 3 empresas permiten a sus empleados trabajar de forma remota de vez en cuando (un incremento del 50% respecto al año 2008), según los datos del Instituto de la Familia y el Trabajo de ese país. De ahí que el fenómeno de las trabajaciones haya encontrado también en los Estados Unidos su cuna.

Aspectos positivos y negativos de las work-cations.

Parece evidente que –al igual que la posibilidad de teletrabajar– las trabajaciones mejoran el “engagement” o compromiso del empleado hacia su empresa. Es, además, una práctica fácil de promover en entornos en donde los trabajadores ya tienen que viajar regularmente por motivos laborales y en donde se puede enlazar fácilmente esos periodos de trabajo con días de descanso y vacaciones.

Pero también en aquellos puestos que no requieren viajar por motivos de trabajo se pueden combinar las vacaciones con el trabajo, de modo que se puedan resolver problemas familiares ocasionalmente. Por ejemplo ¿Cómo llegar a la boda de un familiar un sábado a mediodía en Oviedo sin dejar de asistir a esa conference call importante del viernes por la tarde? ó ¿Cómo acompañar a un hijo a Alicante a un trofeo de fútbol sin tener que tomarse unos días de vacaciones? Las trabajaciones pueden ser la respuesta a estas y otras preguntas. Y los beneficios son claros en motivación, productividad y salud.

Las work-cations también permiten que se puedan compatibilizar mejor las obligaciones laborales y familiares, dado que la familia puede disfrutar de las vacaciones mientras el padre o la madre dedican parte de la jornada al trabajo. Prueba de ello es que algunos ya han experimentado –y relatado, incluso– lo que es irse de work-cations con la familia a Walt Disney World.

Es cierto, no obstante, que esta práctica estaría limitada solo a algunas profesiones o perfiles laborales de la economía del conocimiento y que es difícil –o imposible—de implantar en otras profesiones en las que la presencia física es imprescindible.

Ahora bien, los que promueven esta nueva forma de trabajar, también alertan de alguno de sus peligros: las trabajaciones no deben reemplazar a las vacaciones de verdad. Algo cada vez más difícil de conseguir en algunas empresas y/o países – especialmente en los Estados Unidos en donde, según las estadísticas, los trabajadores disfrutan ahora de menos días de vacaciones de lo que lo hacían hace años-.

Y, obviamente, también ha de tenerse en cuenta que no existe en España un marco jurídico-laboral que haga fácil su implantación. ¿Se consideraría accidente de trabajo el que tuviera un empleado en la piscina de un hotel mientras atiende una teleconferencia?

Está claro que donde estén unas buenas vacaciones que se quiten las mejores trabajaciones, pero hay que reconocer que siempre es mejor conectarse al trabajo desde un hotel o una casa con vistas al mar que tener que fichar en la oficina.

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