Medición de la Comunicación

Es fácil medir el sexo; difícil medir el amor

3 noviembre 2014 // 2 Comentarios

Medir la eficacia de la comunicación empresarial e institucional no es una tarea trivial. Muy al contrario, supone una labor extremadamente compleja, razón por la cual en la mayoría de ocasiones nos quedamos en un análisis muy superficial de los resultados de nuestras acciones y campañas de comunicación. Por ejemplo, medir el éxito de los contenidos digitales de una empresa por el número de likes en Facebook es como medir el amor por el número de besos que uno le da a su pareja. Ojala fuera así de sencillo, pero me temo que medir el amor –y los efectos de la comunicación— es algo más complejo que eso. Es más ¿se puede medir el amor? Es fácil medir el sexo, pero difícil medir el amor. Lo mismo ocurre en el ámbito de la comunicación. Muchos dicen que miden su eficacia, pero realmente lo que están midiendo es otra cosa. Medir los efectos de una acción de comunicación –y no digamos ya de una campaña o de un plan completo– es una tarea ardua. Ciertamente, medir el impacto de una acción de comunicación en función del número de lectores o de su Valor Publicitario Estimado (VPE), de los likes de Facebook, [Seguir leyendo]